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Última parada [Priv.]

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Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 29, 2010 11:57 am

El interior del restaurante era una variopinta mezcla de culturas. En la pared habían cuadros de las capitales mas importantes del mundo, como Moscú, la torre Eiffel en París, Berlín en época de nevadas y algunos de los monasterios y construcciones mas destacados de Turquía. Había un hilo de banderas pequeñas recorriendo de rincón a rincón el techo y las mesas estaban pintadas cada una de una bandera distinta. Un lugar extraño y extravagante, sin duda.

-Italia siempre está libre -dijo, divertido, Radu, guiando a Kenshi a la mesa pintada de roja, blanca y verde-. ¿Tienes alguna idea de qué comer, Ken-chan? Y no vale decir que “lo que yo quiera” -le aclaró antes de que abriese la boca, dándole la carta para que mirase.

-Radu yeong! -un hombre entrado en los cuarenta, de constitución gruesa y cabeza rapada y saludó desde la barra, secándose las manos- No te veía desde principios de mes, ¿como andas?

-No me puedo quejar. He estado trabajando -sonrió despreocupadamente, apoyando el brazo en el respaldo de la silla-. Ah, hoy quiero el Sarmale. Y algo de licor de moras -miró a Kenshi tras el gesto afirmativo del encargado-. Bueno, ¿que vas a tomar? Hacen muy buena la pasta y el Soba. También tienen gran variedad de carne, así que no seas tímido y pide~

Radu se cruzó de piernas bajo la mesa estando frente al esclavo, entrelazando los dedos bajo su mentón y apoyando los codos en la mesa, mirándole con aquella sonrisilla suya. Por la forma en la que le trataba pareciera que le conocía desde hacía muchísimo tiempo, aunque solo fuera aquella confianza para tratar con la gente que tenía.

-Al volver a casa nos daremos un largo baño, debes estar cansado también. Puedo darte un masaje para relajar tu cuerpo -por la forma en la que le miró, no era probable que se estuviese imaginando dándole un “masaje”...


Spoiler:
1- "Joven Radu" en Coreano.
2- El Sarmale es un plato rumano de carne picada y envuelta en hojas de col.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 05, 2010 11:33 am

El camino hacia el restaurante se le hizo un tanto corto. Su mirada no podía dejar de moverse de un lado a otro para mirar a cualquier sitio, a todos y cada uno de los carteles que había por su lado, a las distintas personas que pasaban por su lado y que, la mayoría, le miraban con distintas caras e intenciones. No era un chico demasiado listo, pero era lo suficientemente espabilado como para no separarse de su amo ni un solo segundo, es mas, se apegó algo mas al escucharle decir aquellas cosas sobre él y su llamada de atención sobre los demás.

Le llamaba la atención el cambio que pegó todo aquello desde que fue por primera vez,teniendo quizás unos...cinco, seis años quizá, época en la que sus primeros amos se adueñaron de él para hacerle trabajar como un poseso, además de usarlo como muñeco provisional, pues pronto fue vendido al mercado negro con el fin de deshacerse de su persona. Suspiró al recordarlo,agachando la cabeza durante todo el camino que les faltaba por recorrer hasta llegar a su destino.

Nada mas llegar pudo escuchar como su amo saludaba de una manera extrovertida, incluso familiarizada con el entorno que le rodeaba, al igual que lo hacía la persona saludada. Él mismo saludó del mismo modo,con una reverencia educada. No formó siquiera una sola palabra hasta que llegaron,se sentaron, y observó el decorado de aquel restaurante que, sin duda, llamaba su atención.

-E-Eh...yo... -¿Porqué tuvo que decir eso?,ahora no sabía lo que pedir ni lo que hacer en ese momento,por lo que agarró la carta con cuidado para comenzar a leerla,o mas bien mirar los platos y los precios para ver cual era el mas asequible y el que mas buena pinta podría tener. Por suerte le gustaban todo tipo de alimentos, una ventaja para cualquier persona que le tuviese que alimentar, en ese caso, Radu. - Risotto de Setas y agua... -Eso era lo que quería. Lo había comido antes y le agradaba su sabor, aparte, contenía su comida favorita, el arroz.

Una vez lo dijo dejó la carta con cuidado en la mesa para que se la pudiesen llevar cuando quisiesen y poder así mirar a su amo, atento a las palabras que poco después de haber pedido a aquel señor tan aparentemente amable.- Bañarnos... -Susurró aquella palabra con un ápice de curiosidad,pues el sentido que pudo darle a eso no era otro que relajante,era raro que un amo quisiese darle un masaje a su esclavo...de cualquier manera se lo agradecería como mejor pudiese.- Si me lo permite,amo,me gustaría poder darle un masaje...yo...no me sentiría bien si no se lo doy... -Esa sería una parte del agradecimiento.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 09, 2010 3:50 pm

El rumano tuvo una idea muy acertada del chico que se hallaba sentado frente a él. Su rostro apenas había cambiado un ápice desde que lo había sacado de entre las rejas de su celda en el Mercado, como si tuviese la obligación pertinente de comportarse de manera tan sumisa. Esa actitud era buena, en parte, para él, ya que alguien que se ha rebajado tanto fijo que tenía todo un pasado desastroso tras sus espaldas. Sería un tema para su novela interesante, dramático y tan real que estremecería al público que lo acabase leyendo. Sin embargo, dejando sus libros a un lado, Kenshi se le antojaba igual de interesante. En muchos aspectos. Era como si su aura rogase que se metiesen con él... Era tan tentador que no creía poder evitar hacer alguna maldad.

-Risotto de Setas y agua... -repitió, mirando hacia atrás para dejárselo claro al jefe. Este sonrió, alzó el pulgar y se perdió dentro de la cocina. Volviendo al frente, Radu apoyó el mentón en la mano, mirando a su interlocutor- ¿Darme un masaje? No tienes la obligación de hacer algo así, no tengo interés en que seas un vulgar sirviente. Sentiría que te estoy explotando~

Sonrió de manera encantadora, bajando los dedos por su mejilla al ladear la cabeza. Su meñique llegó hasta sus labios entreabiertos, mientras su larga y lacia melena negra se deslizaba por el lado contrario de su rostro, semi tapándolo. Miraba a Kenshi como quisiera comérselo; o al menos pensando en ello. Le tentaba. Ese rostro tranquilo le incitaba a hacer cualquier cosa para perturbarlo, aquella ropa suelta le hacía desear tocarle, morderle y marcarle por todas partes.

“Quiero verlo llorar~” -y su mente estaba completamente de acuerdo con todo aquello, claro. Después de todo tenía una imaginación desbordante, y curiosamente mas cuando se trataba de temas subidos de tono. Estando en un restaurante, en una mesa del fondo, mientras le daba la espalda a la barra y el esclavo quedaba mirando hacia ella... estaban todos los elementos. Lo tenía tan fácil... ¿Como reaccionaría? ¿Reprocharía? ¿Se levantaría, lo señalaría y lo llamaría “pervertido”? Algo le decía que no haría algo así... Y eso solo lograba acrecentar sus ganas de meterse con él.

-No te preocupes por nada, Ken-chan -sonrió-. Con que me hagas compañía y me ayudes con mi trabajo será mas que suficiente -se lamió aquel meñique con la punta de la lengua, que asomó entre sus labios. Entornó los ojos y levantó la pierna bajo la mesa después de deshacerse con facilidad de uno de sus calzados, alcanzando la entrepierna del esclavo, presionándola, mientras seguía hablando con total normalidad-. Me pareces un muchacho encantador y hermoso, así que me alegrarás los días, ya que vivo completamente solo -movió el pié, frotando sus bajos lentamente, presionándolos de vez en vez- ¿Que me dices tu, Ken-chan? ¿Te gusto~?

Aquella pregunta había sido demasiado capciosa. Y mas aún sonriendo como un infante travieso. Atrapándose el pelo tras las orejas, se puso derecho al ver aparecer el plato de Kenshi, las bebidas y el pequeño aperitivo de entrante. Tras decir que pronto estaría su plato, el hijo del jefe volvió a la barra, sin percatarse de mucho.

-Que aproveche~ -dijo, mientras su pié ya rozaba los muslos internos del otro al colarse bajo el kimono.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 13, 2010 12:01 pm

-Pero... -Negó con la cabeza,agachándola poco después sin terminar sus frase.La regla número uno del esclavo era que no se debía contradecir cualquier palabra y orden de su respectivo amo,por lo que no dijo nada mas para no contradecir,no quería hacerle enfadar tan pronto ahora que había conseguido una oportunidad fuera de aquel tedioso mercado.

Al elevar su rostro pudo ver como aquel hombre le miraba con profundidad,incluso le dio miedo sostener la mirada durante demasiado tiempo.Le lograba hacer sentir intimidado,inferior a él en todos los sentidos,no solo por el carácter,la personalidad y todos esos detalles,si no por mas bien...todo,no sabía como explicarlo.Asintió pues la cabeza al escucharle,agarrando su servilleta para poder desenrollarla de los cubiertos y separarla para mas comodidad a la hora de comer,sin hacer ningún ruido,no quería interrumpir las palabras de su amo.

-M-Muchas gracias señor,es usted todo un.. -¿Caballero?.Esa era la palabra que le faltaba y que no pudo decir debido a los roces que comenzó a sentir en una parte bastante sensible en su cuerpo al igual que muchas otras,su entrepierna.Quiso separarse un poco de la silla para poder echarse hacia atrás,más lo que conseguiría no sería otra cosa que dejar aquel pié al descubierto...no podía dejar que eso pasara-...caballero...-Cerró sus ojos durante un momento,sorprendido en igual manera aunque intentase aparentarlo,¿qué dirían aquellas personas si les vieran de ese modo...? no,sin duda no podía dejar que nadie sospechase,se moriría de vergüenza si eso llegase a pasar.

Escuchó sus palabras con tranquilidad fingida,mirando hacia el lado contrario a las personas de mientras apretaba un poco sus piernas con la intención de hacer que no lo notase demasiado,aquello era arriesgado...- C-Claro que me gusta,solo que...¿no cree que esto es...? -Tuvo que callarse pues escuchó como el encargado de antes,mas bien el hijo como pudo escuchar,había llegado con su comida y bebida.- Gracias,señor... -A todo el mundo parecía llamarle igual,eso si,no con la misma educación que a su amo.

Cerró sus ojos ante los frotes y aquella intromisión tan inesperada que le hizo suspirar.A veces odiaba ser la persona sensible que siempre era...todo el mundo conseguía dominarle de esa manera,y eso,no hacía mas que traerle dolor y sufrimiento.Ahora era el momento de terminar la frase que no pudo acabar,ahora que estaba despejado,esperaría a que se sirviesen ambas comidas para poder comenzar a comer.- ¿...no cree que es demasiado...atrevido?...-No inapropiado...nunca diría palabras contradictorias contra él.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 21, 2010 11:23 pm

La situación no podría ser mas favorable. Como supuso en un principio, Kenshi ni se movió de su sitio, intentando parecer lo mas imperturbable posible. Lo veía mirar nerviosamente a su alrededor, y no sabía si reírse o parecerle aún mas adorable con aquellos gestos nerviosos y disimulados. Su pié, apretado por un instante entre sus muslos, volvió a vagar libremente entre estos, rozando con la punta de su dedo mayor lo que suponía que era su miembro. Mas preguntas le seguían llegando, a cada cual mas lasciva y perversa; adjuntadas a ellas imágenes demasiado gráficas como para poder describirlas o explicarlas.

La gran verdad en aquel instante es que se estaba divirtiendo, y tenía mucha curiosidad por ver como se desarrollaban los acontecimientos. No le gustaba tratar a nadie de esclavo, o sentirse mejor que alguno que hubiese tenido la desgracia de pasar por el Mercado Negro; su primer plan de hecho era quitarle de la cabeza a Kenshi la idea de que tenía que servirle. Pero aquel chico era divertido. Con su educación, con sus cosas “correctas”, con sus expresiones de apuro y su vocecilla estremecedoramente suave. Y si se ponía a analizar las miradas que le lanzaba no acabaría de deleitarse...

-¿Demasiado atrevido? -repitió su pregunta, siendo consciente de que le esperaba para comer. Volvió a sonreír, como alguien que pretende ser amable en una situación desconocida, sorbiendo un poco de su licor de moras- ¿De que hablas? Solo te estoy invitando a comer~

Sus planes habían cambiado completamente. ¿Por qué, si en un principio quería ayudarle y darle libertad, ahora estaba haciendo aquello? El esclavo despertaba su peor faceta, pero también con la que se entretenía mas. No podía evitarlo. Le venían tantas perversiones a la cabeza donde estaba incluido un lloroso y suplicante Kenshi que su mente divagó unos deliciosos momentos. Su pierna presionó con algo mas de fuerza aquel miembro escondido en la tela de la ropa interior, moviendolo de arriba a abajo y sintiendo el borde de la silla estorbándole.

-Aquí está -irrumpió de nuevo el hijo del dueño con un plato plano de tamaño medio, que dejó frente a Radu una vez este se enderezó- ¡Que les aproveche! -sonrió, retirándose ante el llamado de la mesa pintada con los colores de Estados Unidos.

El plato era básicamente cuatro rollitos gruesos y semidorados encima de unas hojas de lechuga, con una pequeña porción de puré de patatas a un lado y una salsa blanca por encima que presumiblemente era alioli. Parando el movimiento de debajo de la mesa, pero sin dejar de presionarle, el rumano cogió el tenedor, pinchó por la mitad uno de los rollos y lo levantó, dejando caer parte de la salsa al plato.

-Vamos Ken-chan, puedes comer. Debes tener hambre -lamió la punta de la hoja de col rebozada, mirándole de reojo antes de acercarle el tubo Sarmale empapado de salsa- ¿Quieres probar esto? Acercate~

Con aquello quería decir, por su puesto, que adelantase o el cuerpo o la silla hacia delante para tener mejor acceso a sus bajos. Ya tenía ganas de pasar los límites de la ropa interior, sobre todo viendo a Kenshi comiendo aquel plato de forma tan insinuante. Eso, o que su imaginación estaba desbordante ese día...

-Cuidado, está caliente -a aquellas alturas, cualquier cosa que dijera sonaba incitadora por alguna razón.



Spoiler:
[Por la tardanza, te dejo darme de hostias xDUu]

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 04, 2010 2:46 pm

Esos movimientos le estaban consiguiendo poner mucho más nervioso que antes,no solo por la situación,si no también por los movimientos tan sinuosos que estaba efectuando sobre sus muslos y parte de su miembro.Por suerte aquello no era lo suficientemente intenso como para llegar a excitarle,no al menos por el momento...esperaba que no llegase demasiado lejos,odiaba las miradas indiscretas de las personas sobre sí mismo.

Para colmo sus palabras.Parecían distantes del significado que él esclavo les dio en su momento,totalmente...desviadas de su trayectoria.No era eso lo que él quería decir,mucho menos expresarse,no,no era de ese modo,y eso,es lo que mas nervioso le llegaba a poner.- Y se lo agradezco de veras,señor... -Lo mejor era seguir la trama de sus palabras,no quería ser desobediente ni siquiera en detalles tan pequeños como aquel.

Nuevamente pudo sentir ciertas presiones,de arriba abajo,inclusive hacia los lados.Si antes estaba nervioso,ahora lo estaba mucho más.Dejó soltar,sin quererlo,un suspiro que le hizo agachar la cabeza para evitar que el pequeño sonrojo que se le dibujó en el rostro fuese visible,inclusive agarró su prenda por su parte media,el doblez de la cintura.

No elevó su mirada siquiera cuando escuchó los pasos del camarero al traer la comida del mayor.Una vez se hubo ido fue entonces cuando torció su mirada hacia él para asentir con la cabeza y darle las gracias a su modo,a pesar de que la comida no fuese para él.Agradeció bastante que aquellos movimientos parasen,gracias a eso pudo elevar su rostro para observarle,aún con las mejillas levemente sonrojadas.- ¿Probarlo...yo? -Eso le tomó por sorpresa...¿hacía cuánto tiempo que alguien le ofrecía algo?...incalculables días,muchísimos años.Atesoró esas palabras a pesar de haber sido simples estrategias.

Se acercó con cuidado,si,pudiendo sentir como el pie del contrario formaba algo mas de presión con cada centímetro que se acercaba.Decidió entonces mover un poso su silla,más obtuvo el mismo resultado.Cogió aire y,dispuesto,se acercó con los ojos cerrados para agarrar aquel trozo con la punta de sus dientes,moverlo con su lengua,y atraparlo con sus labios.Fue una bonita visión,pues sus labios,húmedos,acabaron manchados por la salsa blanquecina y sus mejillas,rojizas como las de un niño.

Spoiler:
P-Puedes matarme a mi...Uu
Siento mucho la tardanza...

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 07, 2010 11:03 am

Kenshi tenía un particular modo de avergonzarse y poner expresiones de agradecimiento por todo. Radu, en ese corto tiempo que llevaban juntos, pudo distinguir varias de estas expresiones. Avergonzado, agradecido, quizás un intento de reproche demasiado pasivo... Le resultaba tan adorable que le era imposible resistirse al impulso de querer meterse con él. Despertaba su lado mas oscuro, y ver tanta vulnerabilidad le estremecía enormemente...

Por suerte, a ojos de los demás parecían una pareja perfectamente normal, quizás demasiado impulsiva al estar haciendo gestos como aquellos en público. Y es que que Kenshi tuviera rasgos femeninos incluso ayudaba cuando al escritor le daba por hacer muestras de afecto personales; aunque realmente fueran parte de sus perversiones. Con una sonrisa y con la mirada fija de manera inquietante en los labios del esclavo, acercó las el tenedor, viendo aquel hilo de salsa blanca dándole el último toque obsceno a la imagen de su mente. Adelantó el pié, presionando contra la planta y la propia entrepierna ajena aquel miembro que parecía dudar en si reaccionar o no. Lo notaba tibio, aún tocándolo sobre la tela de la ropa interior.

-¿Que tal está? -le dio por preguntar, sonriendo de manera amable. Aunque supuso que a ojos de Kenshi parecía de todo menos amable. Aún recordaba lo de ser “demasiado atrevido”. Bajando el tenedor levantó la mano contraria, limpiándole con el pulgar los labios, aprovechando para delinearlos. Luego se lo llevó a su propia boca para lamer los restos de salsa recogidos.

La gran pregunta ahora era, ¿como de lejos le dejaría llegar antes de pedirle, daba igual la forma, que se detuviese? ¿Como afrontaría después su erección si llegaba a excitarse de verdad? Pensando en ello, y pinchando otro rollito para empezar a comérselo, Radu hizo un movimiento extraño con el pié. Acarició con los dedos la cara interna de su muslo, traspasando poco después el límite de la tela, colándose dentro de esta e intentando apartarla. Ahora que el mas joven se había acercado podía maniobrar con mas facilidad, aunque, sinceramente, prefería poder tocarle con las manos.

Lanzandole otra mirada, dejó el tenedor y cogió el vaso de licor, dando un silencioso sorbo, complacido con su sabor y su agradable aroma.

-¿Puedes beber, Ken-chan? -le acercó el vaso- ¿Te apetece de esto? Es bastante suave, ¿te gustan las moras? -no le gustaba comer en silencio, así que siempre sacaba temas de conversación a cada pausa. Además, hacer hablar al esclavo en aquella situación le entretenía enormemente. Sobre todo cuando ya sentía la calidez directa de su hombría al haber penetrado en la tela...- Creo que por hoy no trabajaré. Prepararé tu habitación cuando lleguemos~

Volvió a presionar, frotarle y seguir provocandole con demasiada malicia y descaro. Luego, de golpe, se detuvo. Se deslizó por su muslo, delineó su rodilla y retiró al pierna, cruzandolas. Otra opción a su pregunta anterior. Si se detenía, ¿se aliviaría o se frustraría? Algo le decía que era mas bien lo primero, ya que el pobre muchacho no parecía demasiado cómodo con todo aquello. Dejándolo al azar, se dispuso a terminar de comer.


Spoiler:
[No problemo, estamos a mano xDD]

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 07, 2010 12:42 pm

Abrió sus ojos no mucho después de haberse llevado aquel trozo a la boca. Lo saboreó con suavidad y lentitud,tal y como le gustaba hacer con cualquier tipo de comida que le pusiesen por delante sin contar las que le ponían en el mercado,esas estaban asquerosas...por no decir podridas,pues la mayoría de las veces le daban las sobras de cualquier encargado al mando. Era normal que estuviese tan delgado, dejaba las comidas casi enteras, no había forma de que aquellos horribles sabores y texturas le dejaran el estómago limpio y lleno, le daban asco a pesar de ser alguien que no rechazaba nada por muy malo que fuese.

-Muy rico señor,gracias...- No pronunció palabra alguna hasta que sus labios estuvieron limpios. La forma con la que Radu delineó sus labios le hizo entre abrirlos de una forma poco sutil aunque atrayente sin duda. Obvio era que Kenshi no se daba cuenta de los gestos que él mismo formaba pues,para él, eran lo mas natural del mundo, corrientes incluso para los que estuvieron a su alrededor durante tanto tiempo. Relamió sus labios no mucho después,limpiándoselos completamente antes de volver a sentarse en su sitio sin prisas pues,en ese momento,los movimientos no eran demasiado notorios,tan solo notaba la presión incrementada de hacía unos momentos.

Por breves momentos pensó en levantar el mantel que cubría la mesa para airearse un poco y,de paso,intentar con eso que su amo apartase el pie de donde lo tenía colocado,más no podía hacer eso,no si quería morir de vergüenza frente a todas aquellas personas que habían elegido ese día para ir a ese mismo lugar a comer,además de que...podría molestarle,¿y si se enfadaba con él y lo castigaba por esa tontería? No,lo mejor sería estarse quieto en todo lo posible a pesar de no poder hacer demasiado por ello pues,sus piernas,al poco de sentir como aquél pié atravesaba su ropa interior hasta llegar a su propio miembro,comenzaron a temblar,no con demasiada fuerza,pero la suficiente como para que el contrario lo notase.

No sintió precisamente molestia,más bien sintió algo de lo que estaba bastante acostumbrado a sentir,siempre obligado,pero lo sentía: gusto. Sí,pudo sentirlo cuando aquel pie aumentó un tanto más el contacto y los frotes,al igual que las presiones sobre su miembro. Su rostro fue el testigo de aquella sensación pues lo dejaba ver a la perfección. A pesar de eso aún pensaba que aquello era incorrecto e indebido,demasiado atrevido como dijo anteriormente,demasiado...¿lanzado?,no sabía demasiado bien como describir la situación,lo que si tenía claro es que le estaba resultando incómodo.

¿A-Ah?... -Aquella pregunta sonó más a un suspiro placentero que a otra cosa a pesar de no haber querido que sonase de ese modo,no pudo evitarlo fue...repentino,algo,que no pudo controlar.- Claro... -Asintió con la cabeza cuando el contrario le acercó el vaso para que pudiese beber. Su rostro aún seguía un tanto sonrojado por lo anterior y por lo de hace un momento. Intentó no mirarle de mientras bebía,incluso encogió un tanto sus piernas para que no intentase nada. Cuando terminó volvió a lamerse los labios y asentir con la cabeza- No se preocupe,solo tiene que...d-darme las cosas y yo mismo lo prepararé...-Era su esclavo,tenía que trabajar,necesitaba hacerlo y quería además.

Eso que vino después no se lo esperó,le tomó por sorpresa,inclusive miró hacia abajo al notar como sus movimientos paraban. Soltó un suspiro suave,aunque un tanto agudo. Seguramente su amo le hubiese escuchado,más no le importaba demasiado. Alivio fue lo que sintió,aunque, por otra parte, se sintió vacío, como si le hubiesen quitado algo preciado. Bajó su mano algo más para apartar el mantel y poder afrontar la realidad de lo sucedido: su miembro se endureció durante los frotes, y ahora no podía hacer otra cosa que esperar a que descendiese,o ir al baño...solo que no le gustaba tocarse él mismo,es más, nunca lo había hecho.

Sin decir nada ni dar parte a esa situación en la que ahora se había visto envuelto,reanudó su proceso de alimentación,agarrando sus cubiertos para poder llevarse a la boca un poco de aquel plato que tanto le estaba gustando.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 11, 2010 6:46 am

Le dieron ganas de reír. Y mucho estaba tardando, de hecho. Su sonrisa solo presagiaba un destino aún peor -mejor para él- para el pobre esclavo. Le resultaba demasiado adorable como para no estar haciendo nada de aquello. Mientras comía, le miró discretamente. Aquellos labios envolviendo el tenedor, y luego aquella lengua lamiendo los restos de aceite, mientras que la suya propia degustaba el Sarmale como si fuese alguna parte de la anatomía de Kenshi...

Cuando le escuchó hablar, como contrariado de que no le dejase hacer nada, su suspiro y su vocecilla casi temblorosa fue un deleite que prefirió dejarlo para lo personal. Tragando lo que comía y moviendo el tenedor de un lado a otro juguetonamente, habló de nuevo.

-Muy bien, entonces confiaré en ti~ -su tono era igual de pícaro que el resto de su expresión. Parecía un zorro astuto que vigila a un conejo desde la distancia y con demasiada seguridad- Mi casa no es muy grande, pero espero que te sientas igual de a gusto que yo en ella.

Meras modestias. Su casa, un poco alejada de la zona residencial, parecía un palacete sacado de algún tipo de cuento infantil sobre Oriente Medio. Tenía una decoración que evocaba a los príncipes, aunque realmente no lo fuese. Eran simplemente excentricidades de un escritor que se metía demasiado en su cultura.

Haciéndole un gesto al joven hijo del dueño del restaurante, levantó el vaso que Kenshi había dejado medio vacío, pidiendo mas de aquel licor de moras. Luego se llevó a la boca el penúltimo rollito del plato, sintiéndose ya lleno. No volvería a las andadas bajo la mesa, pero no podía quedarse callado. Después de todo, y antes de apartar el pié, había notado la dureza. El rostro del otro le decía todo lo demás...

-¿Estás bien, Ken-chan? -preguntó, apenas moviendo los labios y dirigiéndose solo a él en un tono de voz bajo, insinuante, mientras el murmullo de los demás clientes parecía opacar sus palabras para el resto- Oya, ¿se te ha puesto dura? -fingió sorpresa- Lo siento mucho. ¿Quieres ir al baño o podrás caminar hasta casa? -sonrió, lamiendo la blanca salsa que se deslizaba por el tenedor- No me importará echarte una mano~

Nada mas acabar aquella frase, un botellín de licor de posó en el centro de la mesa. Preguntando si querían algo de postre, el muchacho esperó a un lado. Tras negarse y dar las gracias, Radu vio como se alejaba hasta la mesa pintada con los colores de Canadá. Luego volvió la vista al frente, sirviendole algo de licor a Kenshi en su vaso. Sus ojos parecían recorrer su cuerpo por debajo del kimono, como si intuyese cada centímetro de piel que había bajo este. Dejando de nuevo la botella y cogiendo su propio vaso, se lo llevó a los labios, lamiendo el borde.

-¿O prefieres hacerlo por ti mismo~? -preguntó sin mas. Era inadecuado, atrevido, indecente y obsceno. Pero no podría importarle menos.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 16, 2010 11:27 am

Atrapó los pequeños trozos de las setas que su plato contenía para poco después llevarlos hasta sus labios y saborearlos en el interior de su boca. Le encantaba, había hecho una buena elección a pesar de no saber lo que eran la mayoría de aquellas comidas. Sonrió un poco, solo un poco, al pensar en todo lo que hasta ese momento había pasado, ¿de verdad estaba libre ahora de esos vendedores y lejos del mercado?, aún no podía creerlo, mucho menos en ese preciso momento, cuando las setas pasaron por su garganta como toda la comida ingerida anteriormente. Levantó un poco su tenedor al tiempo que cruzaba un poco más sus piernas, el contacto con ellas no le hacía ningún bien debido a los roces y algún que otro frote al moverlas de lado a lado, ¿pero qué sabría él?, pensó que era lo mas apropiado, pues no quería ser tocado de nuevo de ese modo.

Elevó su rostro unos centímetros para poder mirar al rostro de su amo mientras éste hablaba, tal y como le habían enseñado a hacer, simple muestra de la educación impartida desde pequeño. Confiar en él...¿cuándo fue la última vez que había podido escuchar esas palabras?, no lo recordaba, más aún quedaban los recuerdos que en su mete aparecieron de golpe. Asintió con la cabeza, agradecido por ellas mientras, su mano, dejaba el tenedor a un lado para poder beber un poco y bajar la comida. Era fácil que se atragantase, debía ser cauto.- Cualquier cosa estará bien,señor... -Esta vez negó un poco, pues lo que era el tamaño de la casa...no le importaba, no mientras estuviese bajo un techo y protegido, sin celdas en donde dormir y pasar los días y las noches completamente solo. Claro que...no sabía como era la casa.

Su siguiente pregunta le sorprendió un poco, ¿bien?, estar bien lo estaba, al menos de cintura para arriba. Tragó saliva, esperando que no se refiriese a lo que pensó desde un principio, pero no...si que era eso a lo que se refería. Cerró sus labios avergonzado, agachando la cabeza para no mirarle esta vez, posando su vista en el filo de la mesa antes de cerrarlos.- Estoy bien... -Susurró, entreabriendo sus ojos para poder llevar su mirada hacia sus manos, las cuales se posaron sobre sus piernas.- P-Podré llegar a casa, no se preo... -Alzó su vista más sorprendido incluso que antes, ¿echarle una mano?, como...¿cómo podía decirle eso sabiendo como estaba? Sintió sus mejillas enrojecer y sus manos temblar. No quería decir nada hasta que el tan amable señor que traía las bebidas se hubiese ido, no quería pasar mas vergüenza...no como en el mercado.

Una vez se fue volvió a negar con la cabeza.- No se preocupe yo... -Nuevamente interrumpido. No supo como reaccionar ante aquello, por lo que calló sus palabras y ladeó un tanto su cabeza. Pudo notar sus ojos un tanto húmedos, aquella situación, como muchas otras ya pasadas, le estaba quedando grande, ¿ahora que haría?,¿ir al baño solo para bajarla?.- Podré llegar, no hace falta... -Al final optó por esa opción aunque...verdaderamente, no estaba para nada seguro.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 25, 2010 11:26 am

Mas que sentir arrepentimiento por verle con aquel compungido rostro, Radu se sintió ciertamente realizado. Era una sensación de poderío increíble, aunque no quería rayar de egocéntrico o tirano. Lo menos que le interesaba era que Kenshi le tuviese miedo, así que se controlaría con sus actos... aquel día.

Asintiendo, sonriendo y terminando de comer aquellos royos de carne, cogió la servilleta y se limpió los labios. A continuación tomó el vaso para dar dos certeros tragos, sintiéndose ya lo suficientemente lleno. Cruzando los dedos y apoyando los codos en la mesa, miró al inocente esclavo, que parecía querer estallar en llanto de un momento a otro.

-Bueno, si es así entonces perfecto~ -sonrió de manera dulce, restandole importancia a la erección que sabía que tenía. La idea de ayudarle en el baño le tentaba; pero aún mas la idea de que tratase de caminar hasta su casa intentando esconderla y caminar derecho. Levantándose de la silla momentos después, caminó hacia la barra, donde pidió la cuenta al encargado y amigo que les había atendido; y con el que mantuvo, mientras este trabajaba, una corta conversación que se incluía su estado, sus proyectos futuros para sus novelas y quien era la “chica” que le acompañaba. Radu empezaba a tomar ventaja del aspecto andrógino de Kenshi.

Cuando volvió, lo hizo con un pequeño cuenco de plástico, tapado, donde había mousse de chocolate con almendras trituradas por encima. Lo dejó junto al plato del esclavo y volvió a sentarse, tomando de nuevo el vaso entre sus dedos para beber y terminárselo.

-Un regalo del dueño -dijo, sonriendo, no extendiéndose mas con la explicación-. Puedes comértelo por el camino, así podrás entretenerte con algo. Antes de que te des cuenta estaremos en casa -miró su plato, comprobando la paciencia que tenía aquel muchacho a la hora de comer. Total, no tenía prisa-. Mañana me gustaría que me ayudases con algo, Ken-chan. Es sobre mi trabajo.

Radu tenía la intención de sacar al mercado las verdaderas vivencias -adornadas un poco por él mismo según el género que le tocaba- de alguien que ha estado en el Mercado Negro. Redes, tratos, conflictos entre los esclavos, el como se sentía cuando alguien pagaba por tu vida... Eran cosas que le resultaban interesantes de escribir y escuchar. Pretendía así, de paso, crear algunos lazos mejores con aquel chico, que pudiese confiar en él para contarle cualquier cosa; aunque viéndole meterse el tenedor en la boca para luego deslizarlo lentamente hacia afuera solo le hacía pensar en besarle, en meter su propia lengua dentro de aquella cavidad y probarle hasta dejarle sin aliento.

Sonrió, taimado.

-Ya te explicaré los detalles mañana. Esta tarde será toda para ti. ¿Que tal si tomamos un baño juntos? -quería limpiar hasta el rincón mas oculto de aquel cuerpo- Si te sientes solo puedo dormir contigo~ -meter mano mientras el otro dormía, se le antojaba divertido. Miró a su plato y luego al otro- ¿Has terminado?

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 07, 2011 10:19 am

Por su mente pasaron ciertas ideas que no le agradaron demasiado. Una de ellas era la propia imagen de él mismo negando la ayuda de su amo hacía unos momentos, no confiaba en sí mismo la mayoría de las veces...quizás había sido una idea un tanto descabellada e inadecuada esa de querer ir andando con la incomodidad de su erección. Suspirar fue lo único que pudo hacer además de masticar y tragar lo que se hallaba en su cubierto para poder terminar un poco más del tan exquisito plato que le habían preparado. Por ello estaba agradecido.

Alzó su mirada un tanto para observar a su amo cuando escuchó la voz del mismo. Una suerte el que fuese tan comprensivo y le dejase elegir, pues seguía pensando en que ayudarle sería...demasiado violento, o al menos en ese momento. Cerró sus piernas con suavidad para evitar demasiado el frote, no quería contentarse más de lo que ya estaba. Siguió comiendo con tranquilidad mientras le miraba, hasta que no pudo aguantar su mirada, era demasiada presión para él. La bajó y continuó con la misma lentitud.

No podía comer más...le estaba costando la propia vida debido a que su estómago, ante tantos días sin comer lo mas mínimo, estaba completamente cerrado. Dio gracias a Dios por que no hubiese vomitado como solía hacer a escondidas cada vez que probaba demasiado de cualquier comida, y por muchas cosas más que prefería no recordar en esos momentos. Alzó nuevamente su mirada hacia aquel amable señor que, al parecer, le había hecho un pequeño regalo, un detalle que agradeció con una sonrisa un tanto forzada, no porque no se alegrase de verdad, si no porque le costaba en el estado en el que se encontraba.- G-Gracias... -Susurró, mirando aquel postre que tan buena pinta tenía. Si podía comerlo por el camino...sería muchísimo mejor, su amo le había dado un buen entretenimiento.

Paró de comer durante unos momentos para reposar la comida y beber un tanto de su bebida, necesitaba bajarla para continuar y no darle una mala impresión. Tragó con fuerza, como si estuviese obligado a hacerlo. Poco después volvió a escuchar la voz del mayor.- Haré todo lo que esté en mi mano, amo... -Susurró, elevando un poco más la voz para no dejar sus palabras en el aire como casi siempre ocurría.

Volvió pues a las andadas. Agarró el tenedor para poder agarrar un poco más y llevárselo a la boca, lamiéndolo antes para poder apartar la salsa e impedir que cayese en sus despojadas y mal vistas ropas. Tragó empleando la misma fuerza que antes, suerte que lo hizo con disimulo: agachando su rostro para que no avistara su garganta. Asintió ante las palabras continuas de su amo, estaría encantado de ayudarle pues para ello había sido comprado, para satisfacer los deseos de aquel que pagase el precio de su propia vida.- ¿J-Juntos? -Eso le sorprendió, incluso volvió a elevar el rostro.- S-Si no se siente incómodo...lavaré su espalda si lo desea... -Nuevamente con la incomodidad, no cambiaría. Poco después una nueva noticia le hizo mirar hacia otro lado. Un leve sonrojo se posó nuevamente sobre sus mejillas, dormir con alguien...no tenía buenos recuerdos, o al menos, no psicológicos.- No se preocupe por mi, estoy acostumbrado a estar solo, no habrá...problema alguno...

Tragó saliva. Poco después asintió con la cabeza mientras la giraba un tanto para mirar su plato: casi vacío, solo quedaba un poco de comida, eso si, la bebida estaba prácticamente entera. Bebió con prisas para terminarla. Ahora sí había terminado. Esperaría a que se levantase para poder hacerlo él pues era de mala educación hacerlo antes que un superior. Solo esperaba...que no se notase demasiado cuando lo hiciese, o tendría que taparse durante el recorrido.-

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 31, 2011 3:59 pm

El semblante del escritor vaciló suavemente al escuchar aquellas palabras tan cargadas de duda y desolación, e hizo nota mental de conseguir mas información sobre aquel esclavo. Algo le decía que aún no le contaría nada, y no era cuestión obligarlo a descubrirse completamente a él sin saber que es lo que cargaba a sus espaldas. Radu, a pesar de reconocer que sentía un retorcido placer molestándolo no podía evitar incomodarse cuando le daba aquel tipo de respuestas o le dedicaba aquellas miradas esquivas.

“No se preocupe por mi, estoy acostumbrado a estar solo” “Si no se siente incómodo...” “Haré todo lo que esté en mi mano” Todo aquello le sonaba a que, en su vida, no hubiera tenido muchas opciones. Sonaba como una persona que temía la reacción de los demás hacia él, como si tuviera miedo de dejar de ser necesario o, por el contrario, que le usaran para fines retorcidos. No pudo evitar mirarle, durante el tiempo que tardó en terminar de comer de manera forzada, para analizar cualquier gesto que hiciera. Siempre mantenía los ojos bajos y la expresión neutra, a pesar de que era un chico tan hermoso. Tenía un aspecto tan melancólico que se moría por arrancarle mas expresiones, de una forma u otra.

Cuando la quietud y el silencio parecían estarle incomodando, Radu se incorporó, levantó los codos de la mesa y rodó la silla, levantándose. Caminó hacia Kenshi y se inclinó para apartarle la suya y que pudiese levantarse, mirando se paso la gravedad de su erección y si podría pasar desapercibida hasta llegara su casa. Aunque eso era algo que debería juzgar el propio esclavo.

-¿Por qué tendría que incomodarme? Esa será una de las muchas cosas que haremos juntos, Ken-chan -aprovechó que tenía su oído cerca para susurrarle sus siguientes palabras-. No hay motivo para que te sientas obligado a complacerme -pasó la lengua tras su oreja antes de morder su lóbulo, irguiéndose una vez mas antes de sonreirle, darle una palmada en la espalda e ir a despedirse del jefe del restaurante, el cual, entre otras cosas, le deseó suerte con sus futuros proyectos y le exigió, de paso, que le invitase a su boda si se casaba. Eso último lo dijo mirando al esclavo.

Alzando la mano, se despidió del resto y salió, mirando a ambos lados de la calle antes de enfilar por una en concreto, con intenciones de ir directamente a su casa. Se dio media vuelta, estiró al brazo y sujetó a Kenshi de la mano, arrastrándolo consigo, instándolo a que se quedase junto a él por si había que ocultar -o intentarlo al menos- su pequeño problema inferior, soltándolo después por si quería entretenerse comiendo el postre que había reservado para aquel momento. Era cierto que tenía muchas intenciones rondando por su cabeza, aunque su expresión no cambiase demasiado al tener ideas macabras. No tendría problemas recolectando datos dado lo observador -y chantajista, todo había que decirlo- que era. Como último recurso podría preguntarle a él.

Le miró de reojo, sobrepasandole en altura. Habían salido tan rápido del local que no le había dado la opción de cambiar de idea e ir al baño. Tampoco le había preguntado acerca de ello. Estiró su sonrisa y ladeó la cabeza, doblando el cuerpo hacia delante mientras caminaba.

-¿Tienes problemas para andar, Ken-chan? -no podía evitarlo, ¡era tan gratificante meterse con él!- Puede que te presione demasiado “ahí”. Tranquilo, no tardaremos en llegar. En unas cuantas salidas mas te sabrás mover por aquí y así ubicarte cuando quieras ir por tu cuenta. Podrás hacerme la compra~ -bromeó, aún sabiendo que mas de una vez le haría los recados. Sobre todo en los días que una entrega estuviera próxima- Ah, es por aquí -dobló a la izquierda y comenzaron a subir una pequeña cuesta, no demasiado inclinada, donde se concentraban algunos pequeños comercios y edificios de viviendas. Al traspasarlas, llegarían a casa.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 28, 2011 8:06 am

No atendió a aquellas miradas que se posaron tanto en su rostro como en la parte superior que sobresalía por encima de la mesa, estaba algo ocupado intentando tragar y no decepcionar a nadie, tanto a su amo como al tan amable señor que le había traído la comida y que, por suerte, tan poco le había hablado; en las condiciones en las que estaba ahora mismo le resultaba difícil, algo violento y vergonzoso, como no. A pesar de ello en cuanto terminó alzó la mirada para observar como, su amo, se elevaba para dar paso al agarre de su propia silla, de la cual tuvo que levantarse para no darle más problemas, para evitar que hiciese demasiados esfuerzos por él.

Su erección si, podía notarse una vez se hubo levantado: un problema que debía solucionar...Radu no ayudaba en ello. Al sentir su lamida junto con esa mordida tuvo que encoger un tanto su cuerpo para no hacerle notar más de lo que ya se notaba. Leves escalofríos recorrieron su cuerpo a pesar de no querer dar evidencias, más no pudo evitarlo, era superior a él. Lo que si aguantó fueron las ganas de suspirar, de jadear por aquel acto que le obligó a morderse los labios y hacer callar cualquier sonido que pudiese salir de entre ellos. "Esa será una de las muchas cosas que haremos juntos, Ken-chan" ...eso tampoco le ayudaba: el simple hecho de escucharle ya le producía nuevos temblores. No quería pensar mal de su amo, por supuesto, pero después de todo lo vivido y pasado en su mente solo cabían dos opciones: vergüenza y humillación.

Apretó su kimono -o al menos lo que quedaba de él- con una de sus manos para evitar que se notase demasiado una vez salidos a la calle mientras que, con la otra, era llevado por su señor hasta fuera. No era un gesto que le disgustase ni mucho menos, al revés, las prisas con que lo hizo le ayudaron a relajarle un poco y olvidarse de todas aquellas personas que dentro del establecimiento se deleitaban con las tan excelentes comidas que preparaban.

Agarró el dulce cuando el mayor apartó su mano de la suya -gesto que prefirió conservar, más no lo vio posible y no iba a pedirlo- pero no para comerlo, si no para aguantarlo, simplemente para aguantarlo: no tenía la más mínima gana de comer. Su estómago yacía cerrado completamente, demasiados esfuerzos había hecho ya en el restaurante. De igual manera se lo agradeció con una simple mirada y una muy leve elevación de su comisura derecha.

Lo que estaba por venir, sinceramente, no lo esperaba. Quizás su mente fuese demasiado inocente, o simplemente no quería pensar que su amo pudiese tomarle el pelo de aquella forma; e ahí el núcleo de todos sus problemas: la confianza. Cierto era que el roce de sus piernas de vez en cuando le producía algún que otro escalofrío y su abdómen se tensaba siempre que le venía en gana pero, por lo demás, podría decirse que iba mucho mejor de lo que pensaba.- N-No es nada... -Mintió un poco, ¿que daño podía hacer una mentirijilla piadosa? esperaba que ninguno. Gracias a sus palabras desvió la vista para observar las calles y todo lo que había en ella, tanto las personas como los centros, alcantarillas y cualquier detalle que pudiese servirle de orientación: con un poco de suerte conseguiría recordarlo todo.

Giró su rostro una vez mas al escuchar sus últimas palabras, pudiendo así mirar el camino por donde debían coger para poder al hogar del mayor, el cual podía imaginarse, es mas, lo estuvo haciendo durante todo el ascenso de aquella pequeña elevación del terreno. Su cuerpo se echó hacia delante debido a la inclinación, más no le importó, al revés, eso le ayudaba un tanto...aunque tuvo que reducir la velocidad para evitar posibles roces: solo esperaba llegar pronto...sentía la necesidad de ir al baño, necesidad que poco a poco se hacía mucho mas fuerte que antes. Sin tan siquiera pensarlo cambió las posiciones de sus manos, dejando esta vez que la portadora del dulce regalado tapara la parte media de su cuerpo mientras que ahora, con la libre, sujetó un pequeño trozo de tela del kimono de su amo, la cual apretó con suavidad para no pellizcar su piel. "Que no le moleste..." Pensó, pues realmente sentía la necesidad de apretar algo, aunque solo fuese aquel minúsculo trozo de tela.

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Re: Última parada [Priv.]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 11, 2011 8:39 am


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Re: Última parada [Priv.]

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